viernes, 18 de julio de 2014

LA MEJOR CREMA… ¿UNA DE 2 EUROS?

Hace unos meses ha salido un informe de la OCU en la que decía que la mejor crema que había en el mercado era una de 2 euros.
A mi me mandaron por distintos medios y redes sociales esta información. Cuando yo leí el artículo creí conveniente puntualizar algunas cosas.

1.- Absolutamente todas las cremas del mercado cumplen con la misma normativa. Ergo, todas las cremas son seguras para el usuario. Eso es independientemente del precio. La seguridad no se ve influenciada por el mismo.

2.- De este supermercado yo hice en su día algún análisis de laboratorio, del que se puede concluir que son cremas totalmente correctas. No son “malas”, pero evidentemente si el precio de venta al público son 2 euros y eso incluye el envase, el packaging y todo, pensad por un momento cual es el precio al que le sale a este supermercado el producto. Yo ahora mismo trabajo con materias primas de alta gama, y poniendo en fórmula concentraciones máximas, y se te van a miles de euros el precio del kilo. Por tanto, son fórmulas antiguas, con materias primas muy humildes, en muy poca proporción y con unos perfumes que no acaban de ser muy agradables al consumidor.  Pero ni más ni menos, sin afectar eso a su seguridad.
 
3.- A mi me llamó la atención mucho, que se utilizaran frases como: “en las mediciones se dice…”. Me llamo tanto la atención porque ese tipo de análisis en el que se incluyen mediciones nos vamos a precios muy elevados. Una cosa es la autoevaluación, que consiste en que tú pongas “una cata a ciegas” de cremas y que luego el consumidor diga lo que desde el punto de vista subjetivo le parece. De hecho, este tipo de test lo hacen las grandes multinacionales del sector seleccionando a 24 individuos. La OCU afirmó utilizar a 28, lo cual es sinceramente algo un poco insólito. ¡¡¡Y encima en 14 cremas!!! Vamos, que se han gastado el precio de 2 apartamentos en la playa sólo en hacer los análisis. Sería un estudio riguroso de tal magnitud que tendría que llevarse a cabo incluso en el periodo de tiempo que sobrepasa el año. Cuando yo leí esta noticia la puse en cuarentena y una amiga suscrita a la OCU se comprometió a mandarme el análisis cuando lo publicaran porque me quedé atónita. Por eso hasta que no viera los análisis con números de la OCU ni me atrevía a pronunciarme por decir alguna barbaridad. Y esto que estoy aquí contando lo he contado en “petit comité”.

4.- Otra duda que por mi cabeza pasaba era, las condiciones de cada medición.  ¿Cuándo se ha medido la crema esa tan maravillosa de 2 euros, ha sido en las mismas condiciones de la piel que cuándo se han hecho las mediciones para otra cualquiera? Es decir, ¿cáda medición de crema ha sido llevada a cabo en las mismas condiciones de “deshidratación” de la piel medida en esos 28 panelistas o se ha llevado a cabo esa medición cuándo ya se habían medido las otras 13 cremas y estaba la piel del usuario super mega hidratada?

He de decir, que os voy a poner la respuesta oficial que se ha dado desde el Comité Científico de la Comunidad Científica Cosmética ayer. Creo que se entiende muy bien a pesar de que se pueden meter en datos más técnicos. Os lo copio y lo dejo tal cual. Sacad vosotros vuestras propias conclusiones:

POSICIONAMIENTO RESPECTO A LA OPINIÓN DE LA OCU SOBRE PRODUCTOS COSMETICOS ANTIARRUGAS

16 de Julio, 2014

En relación a la noticia publicada por la OCU el pasado 28 de mayo  “Análisis de 14 cremas antiarrugas”,   hemos analizado la información pública disponible (
http://www.ocu.org/salud/cuidado-piel/noticias/mejor-crema-antiarrugas) y ha emitido la siguiente opinión basada en el conocimiento científico-técnico de los profesionales del campo cosmético.

La reglamentación cosmética vigente en Europa impone unas obligaciones legales sobre las reivindicaciones de los productos cosméticos. El reglamento (CE) nº 1223/2009 (Cap. VI, Art.20.1.)  establece entre otros que “en el etiquetado, en la comercialización y en la publicidad de los productos cosméticos no se utilizarán textos, denominaciones, marcas, imágenes o cualquier otro símbolo figurativo o no, con el fin de atribuir a estos productos características o funciones de las que carecen”. Además en el reglamento (CE) 655/2013 se establecen los criterios comunes a los que deben responder las reivindicaciones relativas a los productos cosméticos. Es pues una obligación legal para las empresas que comercializan productos cosméticos poder demostrar estas reivindicaciones y tenerlas a disposición de las autoridades sanitarias. Por tanto las empresas cosméticas realizan ensayos de eficacia para poder demostrar esta actividad, principalmente en laboratorios especializados externos que siguen unos protocolos establecidos en el sector. 

Entendiendo que el objetivo del estudio publicado por la OCU es la defensa del consumidor, y dado el impacto que éste supone para la credibilidad de este sector, la opinión nuestra es que el estudio debería ser publicado íntegramente para dar acceso a todos los detalles técnicos, que son críticos para que un resultado sea validable a nivel científico-técnico.

Los estudios realizados sobre voluntarios están sujetos a una gran variabilidad especialmente teniendo en cuenta el enfoque del estudio, el tipo y el número de voluntarios, el tipo de piel, etc.  Por tanto una comparativa absoluta del término antiarrugas no es posible dado que no existe un protocolo único y estándar, ni un producto control conocido, que permita comparar productos cosméticos muy distintos entre sí. Es necesario clarificar que la reivindicación “antiarrugas” no se basa en un único mecanismo de acción, sino en múltiples, así como varios factores de envejecimiento.

Destacamos que la metodología empleada en este estudio, según se indica, se ha enfocado totalmente en la profundidad de las arrugas y la hidratación, aunque existen otros parámetros medibles con técnicas instrumentales que pueden apoyar una reivindicación antiarrugas, y que no se han tenido en cuenta.

En la noticia publicada se realizan además unas afirmaciones que dudan de la base científica de las reivindicaciones de los cosméticos analizados y que pueden causar un daño irreparable a las empresas y al sector en general. Se debería aportar con total transparencia la metodología completa del estudio para que se pueda reproducir exactamente en las mismas condiciones de los ensayos y verificar los resultados obtenidos. Los puntos más destacados sobre los que se debería clarificar la metodología se destacan a continuación.  

1. La identificación del laboratorio y aportar información sobre su calidad en la realización de este tipo de ensayos, no es suficiente mencionar que está certificado, pues existen diversos tipos de certificación que no tienen nada que ver con la solvencia del laboratorio para un tipo determinado de ensayo. En este sentido, en la industria cosmética se suelen subcontratar en la mayoría de los casos los estudios de eficacia y seguridad a laboratorios terceros independientes  de acreditada experiencia en este tipo de test para la industria cosmética.

2. En este artículo no se detallan las condiciones experimentales exactas del estudio, para poder reproducir fielmente los resultados obtenidos. Concretamente para las medidas FOITS es necesario conocer los parámetros analizados (área, longitud, profundidad…) y cómo se han comparado entre sí; también si las aplicaciones han sido estandarizadas (mismo número de aplicaciones al día para todos los sujetos) y que las mediciones se han realizado siempre bajo las mismas condiciones. En cuanto al test de hidratación, habría que saber si ha habido una zona control para eliminar los factores ambientales que pueden influir en un estudio de estas características  y si los sujetos se han aclimatado durante un tiempo antes de realizar las  medidas.

3. El acceso a los resultados completos obtenidos, incluyendo los resultados estadísticos. En la información publicada se expresan como estrellas en una escala de 1 a 5, si bien no se aporta información de cómo se calcula esta posición en la escala a partir de los valores objetivos medidos con los instrumentos. Los estudios de referencia en el campo cosmético calculan a partir del análisis como mínimo cuatro valores de una misma muestra y cada uno aporta una información respecto al efecto antiarrugas (Número total de arrugas, Longitud de la arruga (en mm), Superficie total (mm2), Profundidad de la arruga (en µm)). En este estudio sólo se menciona la profundidad de las arrugas, que determina una acción muy específica anti-arrugas y descarta otro tipo de actividad a nivel superficial).

En los estudios establecidos que se realizan en el sector se expresan los  resultados como % de reducción de arrugas en cada uno de esos parámetros  respecto al control. Estos datos tan importantes para la valoración del efecto antiarrugas, apoyados por publicaciones científicas y técnicas no se aportan en el estudio ni se aclara como se hace la transposición o cómo se establecen los resultados considerados como antiarrugas (requisitos estadísticos exactos). 


4. Uno de los puntos del estudio más sorprendente es el uso de un “producto estándar de eficacia conocida”. No existe tal producto de referencia para evaluar la eficacia antiarrugas o hidratante de un producto, tal y como existe  en otros métodos, como por ejemplo para la evaluación de la protección solar. Por tanto, en primer lugar se debería definir en el estudio qué se considera  una “eficacia antiarrugas estándar” y en qué parámetros se han basado para hacer esta comparación (profundidad, longitud, superficie o número de arrugas). Los productos antiarrugas pueden actuar de diferentes maneras; unos quizá no son eficaces frente arrugas profundas pero sí que eliminan por ejemplo arrugas de expresión. En este caso tampoco se dan datos de los resultados obtenidos con la crema considerada estándar, lo que es importante si se da como referencia. En cualquier caso, si se ha empleado un producto como referencia, en los estudios científicos debe definirse claramente cualquier producto de referencia que se utilice, por lo que se debería aportar la composición cualitativa y cuantitativa de la fórmula empleada.       

5. En el artículo se menciona que “sorprende la literatura que acompaña a estos productos  llena de promesas y reclamos que no están apoyados en evidencias científicas rigurosas”, afirmación excesivamente genérica para aplicarla a un combinado de productos del mercado que se rigen por la reglamentación antes mencionada y que debería clarificarse punto por punto ante el daño que causa a la imagen del sector. Además se hace mención a que “no hay que creerse la publicidad ni la magia de esos exóticos ingredientes de eficacia probada”.  La cosmética se basa en los avances y conocimientos científico-técnicos, está creada y supervisada por acreditados profesionales de base científica y no está relacionada con magia.

Los ingredientes pueden ser exóticos dado que el mercado los demanda o los valora, lo cual no los descalifica per se, y éstos son seleccionados por los profesionales de los departamentos de desarrollo por su eficacia probada con test medidos de forma objetiva y científica. Por tanto su eficacia debe ser probada.  Se afirma también que “ incluso las sustancias que por sí solas han demostrado algo de eficacia frente a las arrugas, …. normalmente no están en la concentración necesaria para ejercer ese efecto”, sin que en el estudio se mencione que se haya analizado la concentración de ingredientes activos publicitados. Por tanto a la luz de los datos publicados parece una afirmación sin base científica. 

6. De otra parte se hacen una serie de afirmaciones sobre otro tipo de alegaciones como “dermatológicamente testado” o “con control dermatológico”, que dicen carecen de relevancia para el consumidor. Esto no es en absoluto correcto. Existen guías al respecto (las emitidas por ejemplo con respecto a los ensayos de hipoalergenicidad por parte del Ministerio de Sanidad francés), dirigidas a los laboratorios externos que realizan dichas pruebas, que contradicen esta afirmación.




7. Así mismo se hace mención a qué productos que alegan “hipoalergénico”, contienen fragancias con elevado riesgo de producir alergias.. “ Esta afirmación no es correcta dado que todo efecto secundario está asociado a una dosis de uso, y por tanto la posible alergenicidad de un perfume depende de su composición y sus dosificaciones, que están reguladas por organismos como IFRA, que revisan frecuentemente los componentes de los perfumes para garantizar su seguridad. 

8. En cuanto a la ausencia de reivindicación UVA que mencionan de los productos antiarrugas, se puede rebatir con la recomendación de la Comisión Europea de 2006, aplicable solamente a los productos “protectores solares” en sí. Un producto antiarrugas con un SPF 15 sí debería disponer en el expediente de producto del ensayo SPF 15 realizado (in vivo, según el método internacional 2006 o la norma ISO 24444), al igual que ocurriría por ejemplo con una base de maquillaje que reivindique un SPF 30 por ejemplo, pero no es exigible (por el momento) para este tipo de productos, de cuidado diario, una demostración en la etiqueta del producto de la protección frente a la radiación UVA.

Como profesionales del sector cosmético y a favor de la transparencia de la información, consideramos que sería necesaria la publicación de estos datos solicitados del estudio para hacer una adecuada valoración.





2 comentarios:

  1. Como joden eh? Pues haced vosotros el estudio comparativo, justificarlo, otorgadle la validez y representatividad necesaria, y sobre todo dejad de engañar a la gente. Cualquier crema de 70 euretes, vale poco mas de la mitad en Canarias, es decir, los márgenes comerciales son enormes.

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  2. Estimado lector anónimo.
    Relea otra vez el artículo porque creo que no ha entendido nada.

    Gracias por leer mi blog

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